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La Habana Vieja

Visitar La Habana vieja es dar un viaje en el tiempo, es estar en el presente, pero viviendo el pasado, es andar por sus calles empedradas, admirando sus fachadas aún pintadas con el mismo esmalte desde su construcción, hablando con personajes de época que se contonean en las plazas, es disfrutar de un paseo en autos clásicos de los años 40 o en carruajes de la Habana colonial.

La Habana Vieja está construida entre murallas, fortificaciones y edificaciones defensivas que rodean la bahía, entre las cuales estuvo encerrada hasta el siglo XVI.

El conjunto arquitectónico de La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones adquiere el reconocimiento internacional bajo los criterios de que son representativos de un tipo de estructura que ilustra una significativa etapa de la historia, y constituye un ejemplo excepcional de un asentamiento humano tradicional, representativo de una cultura, vulnerable a los efectos de modificaciones o cambios irreversibles.

El centro histórico urbano de La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones se encuentra bajo protección legal y jurídica, pues está intensamente habitado. Presenta, además, numerosas funciones sociales, comerciales, administrativas y culturales; pero mantiene una gran homogeneidad ambiental y las construcciones de mayor valor cultural han sido restauradas de modo armónico y expresivo, fieles a la trama urbana original y de los aspectos formales básicos del conjunto. Es el conjunto arquitectónico colonial mejor conservado de toda la América.
La Habana Vieja es Patrimonio de la Humanidad, además el Castillo de la Punta, La Fuerza, El Morro, La Cabaña y La Catedral de la Habana.
La Habana Vieja posee bien conservadas verdaderas joyas arquitectónicas como son la mencionada Catedral de la Habana, La Plaza y Convento de San Francisco de Asís, La Iglesia del Espíritu Santo, La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, La Iglesia de San Francisco de Paula y muchas otras edificaciones.

Plazas como La Plaza de la Catedral, La Plaza de Armas, La Plaza de San Francisco, La Plaza Vieja, la del Cristo y la Alameda de Paula.
Además edificaciones notables y sitios de interés como el hotel Inglaterra, el bar y restaurante Floridita, la Bodeguita del Medio, el Gran Teatro, el Capitolio Nacional, el edificio Bacardí, el Palacio de los Capitanes Generales, el museo de Armas, El Templete, el Museo Nacional de Bellas Artes y el museo Felipe Poey.

Todas estas características convierten a La Habana Vieja en el centro histórico urbano más relevante del área caribeña y uno de los más notables del continente americano.